Pueblos mágicos

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Pueblos mágicos2020-02-10T09:42:36+00:00

Creel Pueblo Mágico

El pequeño pueblo de Creel es el sitio más popular para iniciar el viaje hacia la zona de Barrancas del Cobre. Creel es la estación más visitada del recorrido del ferrocarril Chihuahua-Pacífico. El Pueblo Mágico es apacible, la vida corre lenta, en su avenida principal cuenta con numerosas tiendas de artesanías como cestas de palmilla, tambores, pulseras y pendientes, arcos, violines, cinturones y rebozos.

El pueblo cuenta con instalaciones hoteleras de varias categorías, restaurantes y empresas dedicadas a ofertar paseos para el turismo premium, tradicional y de aventura, contratar excursiones hacia las barrancas, cabalgatas, caminatas, ciclismo de montaña, escalada y rapel.

En los valles se encuentran peculiares formaciones rocosas de origen natural, las cuales se multiplican sobre el terreno en perfiles y figuras singulares. La visita al Valle de los Monjes, de los Hongos y de las Ranas le permitirá apreciar la magia natural que el viento esculpió durante siglos. El Lago de Arareko es apreciado por sus aguas cristalinas que reflejan el paisaje del bosque de pino-encino. Los ejidatarios ofrecen hospedaje en rústicas cabañas y renta de lanchas de remos y pedales.

Batopilas Pueblo Mágico

Su reconocimiento como Pueblo Mágico y su espectacular carretera lo convierten en una visita obligada en su paseo por las Barrancas del Cobre. Está a solo 3 horas al sur de Creel. Se recomienda reservar al menos dos días para visitar este pequeño paraíso.

Pasando Quírare, en tan solo 15 kilómetros se descenderán 1,500 metros, para encontrarse con un ecosistema subtropical, es conveniente hacer notar que es una carretera de montaña de baja velocidad y pronunciadas curvas, pero que a la vez, desde la comodidad de su vehículo, tendrá acceso a las vistas más increíbles y grandiosas de las Barrancas.

Por estar ubicado en las profundidades de la Barranca de Batopilas, a una altura de 550 metros; encontrará abundantes aves y flores, crecen de manera natural frutos cítricos como guayabas, naranjas, limones, además de papayas y aguacates. Batopilas es un pueblo legendario; por su plata fue considerado un tesoro de la Sierra Madre, la riqueza de sus minas hizo que fuera el primer poblado del país, después de la Ciudad de México en contar con energía eléctrica.

Uno de sus paseos invita a visitar la ruina de la mansión de Alexander Shepherd, “El magnate de la Plata”. Anexo a la Presidencia Municipal está el museo “Entraña de Plata”, donde su entusiasta director le contará sobre la apasionante historia regional. Otra sugerencia es caminar 7 kilómetros rio abajo hacia Satevó, una las Misiones Jesuitas más hermosas de la Sierra, o bien, ir a uno de los hermosos miradores para observar desde lo alto a este pueblo donde pareciera que el tiempo se detuvo. Algunas mansiones fueron restauradas y ahora sirven de hoteles tipo boutique, además la cocina local le sorprenderá. Los guías estarán encantados de mostrarle un trozo de su glorioso pasado colonial. La población del municipio es eminentemente indígena.

Casas Grandes Pueblo Mágico

El conjunto de edificios con varios pisos que se encontraron los primeros exploradores de estas tierras recibió el nombre de Paquimé, voz de origen Zuñi que significa “Casas Grandes”. La zona arqueológica que se encontró el famoso explorador Francisco de Ibarra se extiende sobre unas 50 hectáreas, que no han sido exploradas en su totalidad. Al observar los edificios de varios pisos o sus recintos ceremoniales, las funcionales redes hidráulicas, así como sus plazas, se concluye que fue una ciudad urbanizada y construida por un pueblo de gente muy culta en las artes y las ciencias. En 1998 UNESCO reconoció a este sitio como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Anexo a la zona arqueológica se construyó el magnífico Museo de las Culturas del Norte, en cuyas salas se exhiben objetos pertenecientes a las culturas prehispánicas que florecieron en los extensos valles de la Árido-América.

Ahora, el pueblo de Casas Grandes también ostenta el título de “Pueblo Mágico”, la verdad es que toda la zona tanto el sitio arqueológico como el museo, el cercano pueblo de alfareros de Mata Ortiz casa del Maestro Juan Quezada y Colonia Juárez, poblado mayormente por los inmigrantes mormones, por siglos han creado una magia peculiar. En cualquier época del año, disfrutar el encanto de un fin de semana aprendiendo sobre todo este maravilloso patrimonio será toda una aventura. Visite las galerías, disfrute de aprender sobre el pasado glorioso de boca de uno de los guías certificados de la zona, saboree las nuevas creaciones culinarias de mezclas de los antiguos ingredientes y hospédese en sus hoteles boutique, será un experiencia muy aleccionadora y gratificante.